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Hitz Galduen Topagunea

El Vaticano califica de «abominable asesinato» la desconexión de Eluana Englaro

- El 'ministro' de Sanidad del Vaticano, Javier Lozano Barragán, pide "detener la mano asesina" que desconectará a Englaro
- La mujer italiana, en coma desde que en 1992 sufriera un accidente de tráfico, dejará de ser alimentada en una clínica de Udine
- Se retoma el duro enfrentamiento entre los sectores conservadores y la Iglesia católica y quienes piden respetar la sentencia del Supremo

El Vaticano ha calificado de "abominable asesinato" la desconexión de la sonda alimenticia a la italiana Eluana Englaro, en estado vegetativo desde 1992 tras sufrir un accidente de tráfico. El cardenal mexicano y presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Javier Lozano Barragán, ha pedido "detener la mano asesina" que se encargará de desconectar la sonda que hidrata y alimenta a la italiana, de 37 años, en una entrevista que publica el diario 'La Repubblica'.

Barragán, 'ministro' de Sanidad del Vaticano, ha reiterado que, a pesar de la sentencia del Supremo, la Iglesia católica "proclamará siempre en voz alta" que se trata de un "asesinato". "No veo cómo se puede definir la decisión de no dejar comer a una persona", ha añadido.

Eluana Englaro ha abandonado la clínica de Lecco (cerca de Milán), donde ha pasado los últimos años atendida por unas monjas, y ha sido trasladada en ambulancia al centro médico de Udine 'La Quiete', que hace unas semanas se mostró dispuesto a acoger a Englaro para poner en marcha la decisión del Tribunal Supremo que autorizaba a su familia a desconectarla.

Este último viaje de Eluana ha vuelto a producir un duro enfrentamiento en el país entre los sectores conservadores y la Iglesia católica y quienes piden que se respete la sentencia del Supremo - la primera que autoriza en Italia a desconectar a una persona en coma irreversible- y, sobre todo, la decisión de la familia.

El Papa expresa su condena

Los grupos que se oponen a que la mujer sea desconectada han comenzado sus protestas, y anoche ante las puertas de la clínica de Lecco se vivieron momentos de tensión cuando un grupo de personas del "Movimiento a Favor de la Vida" intentaron detener la ambulancia para evitar su traslado.

Aunque sin citar el caso de Eluana Englaro, el papa Benedicto XVI afirmó el pasado domingo durante el rezo del Ángelus "que la eutanasia es una falsa solución al sufrimiento, impropia del ser humano, y que la verdadera respuesta ante el dolor es el amor". "La eutanasia es una falsa solución al drama del sufrimiento, una solución no digna del hombre", señaló Benedicto XVI.
Para Anna Finocchiaro, exponente de la principal formación en la oposición, el Partido Demócrata (PD), este caso demuestra que urge la necesidad de una ley que regule el testamento vital y ha pedido "silencio y respeto ante el dolor inmenso que tiene que estar atravesando la familia Englaro al tomar esta decisión".

"Yo sólo tengo dudas sobre el caso Eluana y desconozco cuál es el límite entre un ser viviente y un vegetal, pero creo que los únicos que tienen derecho a dar una respuesta a esta pregunta son los padres de Eluana y ésta tiene que respetarse", opinó por su parte, el presidente de la Cámara de los Diputados, Gianfranco Fini.

Eluana podría tardar 15 días en morir

La clínica 'Quiete', por sus características como casa de cuidados para ancianos financiada por el Ayuntamiento de Udine, podría eludir la circular del Ministerio de Sanidad del pasado 17 de diciembre en la que se prohibía a cualquier centro médico público o privado interrumpir la alimentación a pacientes en estado vegetativo.

Los responsables de la clínica han explicado que la mujer no será desconectada inmediatamente, sino que esperarán unos tres días hasta que un equipo de voluntarios le retire la alimentación e hidratación asistida. Según los expertos, Eluana puede tardar unos quince días o más en morir. No obstante, el equipo de voluntarios que la asistirá ha depositado en los juzgados de Udine un protocolo médico detallado en el que se explica cómo se procederá para evitar posibles denuncias.

El responsable del equipo de voluntarios que ayudará a morir a Eluana, Amato De Monte, responsable del departamento de anestesia del hospital Santa María de la Misericordia de Udine, ha explicado en una televisión local que se encuentra "devastado como hombre, como padre, como médico y como ciudadano", pero que sus sentimientos "pasan a un segundo plano ante el dolor de la familia Englaro".


El premio, sólo para mí


La Fiscalía pide cinco años y medio de prisión para un hombre que se niega a compartir con su ex pareja un premio de lotería primitiva de 734.743 euros, pese a estar obligado a ello por una sentencia judicial, porque alega que se gastó todo el dinero en casinos después de que se le diagnosticara un cáncer.

En la Audiencia de Barcelona se celebró ayer el juicio contra Miguel Ángel A., un camionero a quien la fiscalía acusa de los delitos de apropiación indebida y alzamiento de bienes por haberse quedado con un premio de lotería que jugaba a medias con su entonces pareja, Ysabel P..

Fue la ex mujer del procesado la que en mayo de 1996 selló el boleto que acertó un pleno de la lotería primitiva, premiado con 122 millones de pesetas y que Miguel Ángel A. ingresó en una cuenta a su nombre para invertirlo posteriormente en fondos bancarios.

La pareja dejó la relación un año después, sin que Ysabel consiguiera que el procesado le entregara la parte del premio que le correspondía, por lo que presentó una demanda que ha desembocado en una sentencia de la Audiencia de Barcelona, que en octubre de 1999 condenó a Miguel Ángel A. a compartir el premio.

Pese a ese fallo firme, el procesado se negó a entregar su parte y, durante todo el 2000, sacó el dinero de los fondos, de manera que cuando el juzgado dictó la ejecución de la sentencia se había esfumado de sus cuentas bancarias.

El acusado mantiene que en un año dilapidó su fortuna principalmente jugando en casinos, ya que decidió tirar la casa por la ventana después de que en julio de 1999 se le diagnosticara una leucemia de la que sólo podría curarse con un trasplante de médula. «Mientras jugaba no me acordaba de lo que tenía». Así ha justificado Miguel Ángel A. que dedicara su tiempo libre a tentar a la suerte para ganar más dinero, cuando tenía fondos de inversión con cuentas de hasta seis dígitos.


Recuperado del cáncer

El procesado, ya recuperado de su cáncer y que cobra una pensión por enfermedad, sostiene que su ex pareja se limitó a sellarle un boleto con una numeración que él jugaba semanalmente en exclusiva y con el dinero que él le entregó.

Contraria es la versión de Ysabel P., que, con dos hijos en Santo Domingo, recordó ayer la «ilusión» que le produjo cuando se enteró por el teletexto que les había tocado la Primitiva. La mujer, que ejerce la acusación particular en la causa, ha dicho que confiaba «plenamente» en su ex pareja, por lo que no le extrañó que él se ofreciera a guardarle el boleto premiado mientras ella iba a examinarse del permiso de conducir.

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Así que ya sabéis, no compartáis nunca un boleto con nadie
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Encarcelados por robar una pizza y dar un empujón al repartidor



La última decisión del juez de Instrucción Número 14 de Madrid antes de irse de vacaciones de Navidad fue una inocentada nada inocente. Era 28 de diciembre de 2008 y le llevaron al juzgado a dos atracadores de pizza atribulados y a un repartidor con susto e Ibuprofeno en el cuerpo. Unas horas antes de esa comparecencia surrealista, David y Enrique habían protagonizado una gamberrada de invierno que les ha costado, de momento, llevar un mes a la sombra.

Los dos chavales estaban con otros ocho o 10 amigos y amigas en un parque, vieron al 'pizzero' camino de una casa, fueron asaltados por la tentación y se acercaron para robarle el género humeante. El trabajador cuenta que se puso nervioso, que intentó arrancar la moto, que le empujaron y que se cayó al suelo. Pero que no le tocaron un pelo. Cogieron las pizzas, desandaron unos pocos metros, se sentaron otra vez en el banco del parque y se las comieron.

El repartidor avisó a la policía y se fue al médico, que le recetó unos gramos de Ibuprofeno para calmar el dolor de una mano. Cuando llegó la Policía, la pizza había desaparecido, pero el grupo que se la comió no. Seguía en el lugar de los hechos. No se había fugado. Botín: 25 euros de pizza. Resultado: a comisaría y al juez.

El magistrado Carlos Valle entendió "robo con violencia", un delito penado con prisión de dos a cinco años y aplicó el artículo 503 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, o sea, prisión preventiva para los imputados por un asunto sancionado con dos o más años de cárcel con el objetivo de asegurar su presencia en el juicio y evitar su fuga. "O sea, a mis defendidos se les da el mismo tratamiento que si hubieran robado un coche de lujo a punta de pistola o atracado una joyería poniendo un cuchillo en el cuello al empleado", lamenta incrédula Beatriz López García, abogada que aquel día de los Inocentes se topó con el destino.

David y Enrique, desempleados de barrio obrero, gente sin antecedentes, entraron ese día en prisión y no han salido de allí, cárcel de etarras con y sin sangre, violadores, sicarios y alrededores. Conchi fue el sábado a ver a su hijo David. "Le vi un poco apagado. Tiene ganas de salir. Es un chico normal que jamás se metió en un lío. Sólo le pido al juez que se ponga en nuestro lugar".