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Hitz Galduen Topagunea

Decenas de ex alumnos sordomudos acusan de pedofilia a 25 profesores religiosos en Verona

Sesenta y siete ex alumnos de un internado para niños sordomudos de Verona se han unido para denunciar públicamente los abusos sexuales sufridos durante 30 años a manos de 25 curas y religiosos del centro. La noticia, que publica en su edición de hoy la revista L'Espresso, ha salido a la luz porque las víctimas han decicido hablar al comprobar que algunos de los sacerdotes acusados siguen trabajando en el Instituto Antonio Provolo, y para evitar que su "horrible experiencia" les suceda a otros.

Los ex alumnos, mujeres y hombres cuyas edades oscilan entre lo 41 y los 70 años, han contado por escrito y a través de vídeos que han decidido contar la verdad solo ahora animados por la firme condena del Papa Ratzinger a los sacerdotes pedófilos estadounidenses.

Los abusos comenzaron en los años cincuenta y duraron, aseguran los testimonios, al menos hasta 1984, fecha en la que el denunciante más joven abandonó la institución. El Instituto Provolo estaba considerado hasta los años ochenta como un centro ejemplar, especializado en acoger a niños huérfanos y con discapacidades de habla y audición procedentes de familias campesinas y desfavorecidas de la región.

Entre los delitos que refieren los ex alumnos, que hablan de más de 100 víctimas, hay desde casos de violaciones y sodomía hasta malos tratos y tocamientos, realizados de forma reiterada a lo largo del tiempo, de manera individual y en grupo, y en todo tipo de lugares del Instituto, desde las duchas al confesionario.

El obispo de la ciudad, Giuseppe Zenti, ha dicho que si las acusaciones resultan fundadas "marcarían a la comunidad cristiana con una herida lacerante", y ha asegurado que pondrá en marcha todas las medidas necesarias para dar transparencia al caso y evitar "inútiles zonas de sombra o sospecha".

Todos los supuestos delitos denunciados han prescrito judicialmente, y en cualquier caso, ha recordado la Curia, al haberse producido dentro de una institución religiosa deberían ser juzgados en base al Derecho Canónico.

"Si la justicia de los tribunales conoce los tiempos de la prescripción, la de la conciencia no prevé caducidad", ha dicho Zenti.

Antes de enviar sus testimonios a la revista, el grupo informó tanto al obispo de Verona como a la dirección de la escuela. Las víctimas aclaran que no quieren condenas penales ni indemnizaciones económicas, aunque el obispo ha sugerido que supo del caso porque los demandantes intentaron "un chantaje económico". Entre los religiosos acusados, señala L'Espresso, hay un alto prelado muy conocido en Verona.